Servidores, equipos y correo copiados todos los días, cifrados y guardados en Europa. Y lo que casi nadie hace: comprobar de vez en cuando que esa copia se puede restaurar de verdad.
Casi todas las empresas pequeñas tienen algo parecido a una copia de seguridad: un disco externo enchufado al servidor, una carpeta que alguien sincroniza, un programa que se instaló hace años y del que nadie mira los avisos. El problema aparece siempre el mismo día: cuando hay que recuperar.
Ese disco llevaba meses sin copiar nada, o copiaba pero no la base de datos, o el cifrado del ransomware también llegó a él porque estaba conectado. Una copia solo vale si alguien comprueba de forma periódica que se puede volver atrás con ella.
El servidor entero, no solo los archivos: sistema, configuración, bases de datos y aplicaciones. Si arde, se levanta otro igual sin volver a montarlo desde cero.
Los ordenadores de la oficina y los portátiles de quien trabaja fuera. Documentos, escritorio, correo local y perfiles, aunque el equipo se conecte poco.
Buzones, calendarios, contactos, SharePoint, Teams y Drive. Microsoft y Google guardan sus datos, pero no son su copia de seguridad: esa la pone usted.
Trabajamos con Acronis Cyber Protect Cloud, la misma plataforma que usan cientos de empresas de servicios informáticos en Europa. Nosotros la administramos por usted: usted no tiene que aprender a manejarla ni acordarse de mirarla.
Lo más habitual, y lo más rápido: se busca por nombre o por fecha y se devuelve a su sitio en minutos, sin tocar nada más.
Se restaura sobre el mismo dispositivo o sobre uno nuevo. Si el portátil no tiene arreglo, el sustituto sale con todo dentro.
El caso grave. Se levanta desde la copia, incluso sobre un equipo distinto del original, y se sigue trabajando mientras se repara el averíado.
Se instala un pequeño programa en cada equipo o servidor y desde ahí se decide qué se copia, con qué frecuencia y a qué hora. La configuración la hacemos nosotros; usted no tiene que aprender a manejar nada.
La política habitual guarda los últimos 7 días, las últimas 4 semanas y el último mes. Así puede volver a ayer, a hace tres semanas o al mes pasado. Si su sector le obliga a guardar más tiempo, se ajusta.
La primera es completa y puede tardar horas, porque sube todo. A partir de ahí solo se copia lo que ha cambiado, así que las siguientes son cuestión de minutos y se programan fuera del horario de trabajo.
Cada puesto y cada servidor llevan su espacio de copia incluido, y en la mayoría de las empresas pequeñas sobra. Si necesita más, se amplía sin cambiar de plan. Se lo concretamos en el presupuesto según sus equipos.
Se cifran con AES-256 antes de salir de su equipo y viajan por HTTPS hasta centros de datos situados en Europa. Ni nosotros ni el proveedor podemos ver el contenido de sus copias.
Sí, y es la parte que marca la diferencia. Revisamos los avisos de cada día y hacemos restauraciones de prueba de forma periódica, para no descubrir el día malo que la copia llevaba semanas fallando.
Es su última línea y la más importante. Las copias quedan aisladas del equipo, así que el cifrado no las alcanza como sí alcanza a un disco externo enchufado al servidor. Aun así, lo suyo es no llegar ahí: eso lo cubre la parte de ciberseguridad.
Revisamos cómo está montado lo suyo hoy y le decimos qué se copia de verdad y qué no. Sin compromiso.
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