CIBERSEGURIDAD GESTIONADA

Ciberseguridad para empresas sin departamento de informática

Los ataques a empresas pequeñas ya no entran forzando la puerta: entran con una contraseña robada. Protección frente a ransomware y suplantación, por niveles, para que pague solo por el que su empresa necesita.

El antivirus no vio entrar a nadie porque nadie forzó la puerta

Durante años, protegerse consistía en tener un antivírus que reconociera los ficheros peligrosos. Eso sigue haciendo falta, pero ya no es donde ocurre el problema.

Hoy el ataque típico a una empresa pequeña empieza con una contraseña robada en un correo que parecía de su banco o de un proveedor. El que entra no ejecuta ningún virus: entra con las credenciales de un empleado, mira con calma dónde están las cosas importantes y actúa un domingo por la noche. Para el antivirus, todo lo que hace lo está haciendo un usuario legítimo.

Los tres escalones, sin siglas

Verá estos nombres en cualquier presupuesto de seguridad. Lo que casi nunca le explican es que la diferencia entre los dos últimos no está en lo que la tecnología puede hacer, sino en quién la maneja.

Antivirus: bloquea lo conocido

Compara lo que ocurre en el equipo con un catálogo de amenazas ya identificadas y lo detiene solo. Imprescindible y barato, pero no ve al que entra con una contraseña legítima.

EDR: detecta el comportamiento y responde

Vigila cómo se comporta cada equipo y, cuando algo se sale de lo normal, permite aislarlo de la red, cortar el proceso y deshacer el daño. Trae las herramientas para investigar y actuar; lo que no trae es a quién las usa.

MDR: lo mismo, pero operado

La misma detección y la misma capacidad de respuesta, en manos de un equipo externo que revisa las alertas, investiga y actúa. Se contrata aparte y resuelve el problema de no tener personal de seguridad propio.

Conviene entenderlo bien: un EDR también responde —aísla equipos, corta procesos, revierte cambios—, no se limita a mirar. Lo que hace falta es alguien que interprete sus avisos y decida, porque las herramientas se lo ponen delante a usted. Sin ese alguien, acaba siendo un panel que nadie abre. Cuál le conviene depende de qué maneja su empresa y de cuánto le costaría estar parada un día; lo vemos caso por caso y se lo decimos con franqueza.

Cuando salta el aviso

01

Detectar

El equipo empieza a comportarse de forma anómala y salta la alerta. Se revisa para separar lo que es un susto de lo que es un ataque de verdad, que es donde se pierde el tiempo si no hay criterio.

02

Parar

El equipo afectado se aísla de la red para que lo que esté pasando no se extienda al resto de la oficina ni al servidor.

03

Devolverlo a como estaba

Aquí está lo que casi nadie ofrece: revertir el daño desde la copia de seguridad. No basta con parar el ataque, hay que dejar el equipo trabajando.

Ese tercer paso solo es posible porque la seguridad y las copias de seguridad son el mismo sistema y no dos productos de dos fabricantes distintos. Si le interesa esa parte, la explicamos entera en la página de copias de seguridad.

Qué más entra

Preguntas frecuentes

El antivirus para lo que ya está catalogado como peligroso, y hay que tenerlo. Lo que no cubre es al que entra con una contraseña robada, porque desde fuera parece un empleado trabajando. Ahí hace falta vigilar comportamientos, no ficheros.

Es la frase que más oímos y la que más caro sale. La mayoría de los ataques no eligen víctima: rastrean lo que está mal cerrado y entran donde pueden. La empresa pequeña no es un objetivo, es un blanco fácil, que es distinto y peor.

Depende de qué maneja y de cuánto le costaría estar parado. Con datos de clientes, facturación o proyectos que no pueden esperar, conviene subir del antivirus a la detección por comportamiento. La vigilancia por analistas es un servicio aparte, y le diremos si en su caso compensa o no.

No debería notarlo. El objetivo es cortar lo peligroso sin bloquear lo normal, y cuando algo legítimo se marca por error se ajusta en el momento. Una seguridad que impide trabajar acaba desactivada por alguien, y entonces no protege de nada.

Ayuda, pero no lo resuelve solo. Estas medidas cubren buena parte de los controles técnicos que piden esas normativas —protección de los equipos, control de accesos, copias, registro de incidentes—. La parte de documentación y procedimientos es otro trabajo, y podemos orientarle sobre por dónde empezar.

Puede pasar: nadie serio le va a prometer lo contrario. Por eso el servicio no termina en la detección. Se aísla el equipo, se revierte el daño desde la copia de seguridad y se le explica después qué pasó y qué hemos cambiado para que no vuelva a ocurrir.

¿Sabe qué pasaría en su empresa un domingo por la noche?

Revisamos cómo está protegida hoy y le decimos qué le falta, con nombres y plazos. Sin compromiso.
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