Lo que sostiene el trabajo de cada día y solo se nota cuando falla. Instalamos, ordenamos y mantenemos la informática de su oficina para que deje de dar sustos.
El router lo dejó puesto la compañía de teléfono. Los cables los pasó el electricista cuando se hizo la reforma. El wifi se reforzó con un aparato comprado un sábado porque al fondo no llegaba. Y el servidor está debajo de una mesa, con un ventilador que hace un ruido nuevo desde hace unos meses.
Nada de eso está mal hecho a propósito: es lo que pasa cuando cada pieza la pone una persona distinta en un momento distinto. El problema llega el día que algo falla y nadie sabe por dónde empezar a mirar.
Instalación, virtualización y mantenimiento. Usuarios y permisos con orden, carpetas compartidas que funcionan, y vigilancia de discos y temperatura para cambiar la pieza antes de que se rompa.
Cableado, electrónica de red y wifi profesional que llega a toda la oficina sin cortes al moverse. Con la red de invitados separada de la suya, que es más importante de lo que parece.
Equipos, portátiles, monitores e impresoras. Se entregan configurados y listos para trabajar, con los programas de la empresa puestos y el acceso a todo lo que esa persona necesita.
Vamos a la oficina y anotamos qué hay, cómo está conectado y qué está al límite. Sale un documento que antes no existía y que es suyo.
Primero lo que puede dejarle parado, después lo que molesta cada día y al final lo que mejora. Por fases, para que el gasto no llegue todo junto.
A partir de ahí, cada cambio pasa por nosotros y queda anotado. Es la única forma de que dentro de tres años siga sabiéndose por dónde va cada cable.
No. El cableado y los cambios que afectan a todos se hacen fuera de horario o en fin de semana, y lo que se puede hacer sin molestar se hace con la oficina en marcha. Se le dice antes qué día y a qué hora.
Cada vez menos empresas lo necesitan, y se lo diremos aunque nos venda menos. Si su programa de gestión lo pide o maneja archivos muy pesados, sí. Si trabajan sobre todo con correo y documentos, probablemente la nube le salga mejor.
Casi siempre, y casi nunca con otro aparato comprado por internet. Se mide dónde cae la señal y se coloca lo que haga falta donde toca, para que pueda cruzar la oficina en una videollamada sin que se corte.
Sí. Le recomendamos qué comprar según el uso real de cada puesto —no todo el mundo necesita lo mismo— y se lo entregamos configurado y funcionando. Si prefiere comprarlos usted por su cuenta, también se los dejamos listos.
No. Se hace un inventario con la edad de cada equipo y se reparte la renovación en el tiempo, empezando por los que dan problemas o suponen un riesgo. Cambiar todo de golpe casi nunca es necesario ni recomendable.
Puede contratarse por horas o entrar en el plan de mantenimiento, que incluye la supervisión continua de servidores y puestos, los parches, las copias y el soporte ilimitado por una cuota fija.
Vamos, lo miramos y le dejamos por escrito qué hay y qué conviene tocar primero. Sin compromiso.
667 554 363
vsalcedo@solunoa.com